El Fútbol con la Calculadora en la Mano Octubre 27th, 2008 by Jhon Jaime Osorio


john jaime osorioEl dramatismo y la irregularidad que caracterizan el actual torneo colombiano ratifican una vez más la ya vieja afirmación de que el diseño del campeonato en nuestro país garantiza la emotividad al tiempo que atenta contra la calidad del espectáculo. Dicho en términos más parroquiales, con el torneo actual “pasamos muy bueno pero no vemos buen fútbol”. A tres fechas de terminar la fase regular para conocer los clasificados a los dos cuadrangulares, la calculadora es la herramienta fundamental de técnicos y periodistas, y las matemáticas son el dolor de cabeza de los aficionados, olvidándonos muchas veces de la esencia que es el juego mismo.

Si se mira la tabla de posiciones del torneo, con apenas nueve puntos por disputar, un solo equipo: el Tolima, está asegurado para la ronda de semifinales; y apenas tres: Cúcuta, Pasto y Huila, se quedaron sin opción. Es decir, que de 18 equipos que participan hay 14 que están, calculadora en mano, haciendo cuentas para una posible clasificación, que finalmente es lo que mantiene hasta fin de año la ilusión de los aficionados y el trabajo de los directores técnicos.

Con estas características, es indudable que el fútbol espectáculo de las décadas del 80 y 90 le dio paso al fútbol de resultados. A cuenta gotas aparecen los jugadores de talento, que por alguna extraña razón (debe ser la misma mecánica del torneo) siempre son intermitentes, y los equipos que juegan bien a la pelota (Envigado, Junior y Medellín para mi gusto) no refrendan con buenos resultados sus tardes de inspiración, que también son pocas. Como si fuera poco, los equipos de propuesta futbolística más romántica, como el Chicó del primer semestre, salen rápidamente de sus jugadores soporte y terminan apostándole a la fortaleza física, a la disciplina táctica y al fútbol saca resultados.

De manera particular, el torneo actual, ha resultado ser el más apretado de los 14 que se han hecho con el mismo sistema, desde que en el 2002 se adoptó la modalidad de dos torneos cortos al año. Tolima, el único clasificado, no pasa de ser un equipo práctico, con fortaleza física, mucho orden en defensa y con jugadores de mucha voluntad. El Cali, segundo en la tabla, le apuesta a la contundencia de sus dos goleadores, Montero y Herrera, que coinciden en un gran momento. Los demás, con las excepciones ya hechas, no muestran propuestas claras, tienen un fútbol intermitente y con mucha irregularidad siguen en la pelea por el cupo a los cuadrangulares.

Sin lugar a dudas, en esta versión, son tres las circunstancias que coinciden para que vivamos un campeonato tan apretado y reñido, y que finalmente son las que mantienen la emotividad en los hinchas:

  • Por primera vez en la historia de Colombia hay cuatro equipos involucrados en la lucha por no descender. Bucaramanga, Junior, Pereira y Envigado están en un mano a mano histórico.
  • A tres fechas de concluir la fase regular, los equipos llamados “grandes” están todos en la pelea por entrar. A diferencia de los torneos anteriores, los únicos “chicos” en la parte alta de la tabla son Pereira y Equidad. Y eso que este último, fue finalista en el segundo semestre del 2007 y actualmente está peleando las semifinales de la Copa Postobón, el cupo a los cuadrangulares y un torneo internacional por reclasificación.
  • Contrario a lo de años anteriores, cuando dos o tres equipos cabalgaban el torneo en la fase regular, esta vez apenas uno, el Tolima está asegurado para los cuadrangulares.

Con estas particularidades, las emociones y el drama hacen parte del día a día del fútbol colombiano. Eso sí, con un espectáculo que sigue en deuda, hecho que se refleja en las asistencias a los estadios. En la ciudad de Medellín, por ejemplo, que en su momento registró 23000 aficionados por fecha, el promedio ha bajado casi en un 35%.

Por ahora, sigamos haciendo cuentas: faltan tres fechas, hay nueve puntos por disputar, el umbral pareciera estar nuevamente en los 27 puntos, los equipos que tienen 18 en la actualidad afirman que conseguirán las tres victorias, los que tienen dos juegos de local y uno de visitante no dudan en decir que la clasificación está en casa, y los que tienen dos por fuera y uno adentro dicen sin sonrojarse que van a “arañar” dos empates por fuera. Y seguramente alguno lo hará, con las “uñas” y literalmente “a las patadas” van a entrar a los ocho.
Por ahora, ese es el fútbol colombiano. Tiene sabor a tienda de barrio: informal, desordenado, sin mucho control de calidad, con procesos silvestres y con calculadora en mano. Eso sí, con un ambiente “sabroso”, que les permite vender, así sea ilusiones.

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